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Humberto Sato

A Humberto Sato le esperaba probablemente un trabajo como el de sus padres, una pareja de japoneses que llegó a Perú hace más de setenta años, que puso una fábrica de camisas.

Eso, o el oficio de metalmecánico que desempeñó durante algún tiempo, antes de dedicarse del todo a la cocina, su hobby desde que era niño y oía las historias de los cocineros del palacio de gobierno, muchos de ellos japoneses inmigrantes.

Ahora Sato es el mejor exponente de la cocina nikkei, que fusiona lo peruano con lo japonés. En sus primeros tiempos, los descendientes de japoneses, incluido Alberto Fujimori, lo conocían bien y le pedían la comida de sus matrimonios.

Su restaurante, Costanera 700, es parada obligatoria de presidentes y famosos de toda América Latina, aunque muchos se pierdan en el primer intento de llegar por lo intrincado de su ubicación.Le parece que el plato más sabroso del mundo es el peruanísimo "Lomo saltado".

Su invento más exitoso ha sido la "Chita al shoyu" (salsa de soya).Condensado de Gatopardo